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lunes, 29 de diciembre de 2014

POEMAS DE STELLA DÍAZ VARÍN (CHILE)




VEN DE LA LUZ, HIJO


Que te ciegue la luz, hijo.
Ven de la luz;
Desde donde la pupila sueña
y vuelve atormentada,
como un escombro vivo,
como especie de flor, como pájaro.
Carbón de víscera terrestre,
así como víscera de árbol.
Deja que se ensañe la luz, hijo,
Desciende como los antiguos ángeles,
como los malos discípulos,
ardiendo en su pasión, desheredados.
Así como las fieras, hijo.
Incomprendidas del río, intocadas
absolutas, tristes.
Ese será el día
-presentimiento que no quise,
tú sabes, los conoces-
que tomaré la forma deseada.
Ojo de estiércol, húmedo;
aprisionaré tu llama,
tu superficie extraceleste
tu mirada de centro obscuro,
tu trigal;
la tibia voluntad de tu piel
me ayudará y seremos.
Nunca antes pudimos.
Yo era como esas pequeñas fuentes secas.
Desciende, hijo, de la luz;
avizora el espacio,
avizora el horizonte.
La curva que deja el corazón de un muerto,
la mano que se esconde,
la mano que nadie quiso acariciar.
Seremos.
Tú y yo venidos
irremisiblemente;
unidos como dos tallos jóvenes aún;
Queriendo apenas lo que no se nos dio.
Amando
lo que la luz aconseja:
el vértigo, la hondonada, el silencio.
el color de las piedras;
tantas cosas simples y distintas.
Llegaremos a amar la contextura de Dios
tan difusa;
tan perfecta como tus pequeños ídolos.
La madera de Dios
tan bella y roja
como el corazón de los árboles.
Tan bella y roja
como el corazón del veneno.
Que te ciegue la luz, hijo.
Que te atormente.
Ven de la luz, inúndate;
Ten la luz y desmiente la tiniebla.
Ven, hijo, arrodíllate.
Cree en los amaneceres.
En la luz son más bellos los ojos de Dios.

LA PALABRA

Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
dónde la guardaste
Debiste pronunciarla siquiera una vez...
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
Mira cómo está mi casa, desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros cómo mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada
Por no hallar la palabra que escondiste.

DOS DE NOVIEMBRE

No quiero
Que mis muertos descansen en paz
Tienen la obligación
De estar presentes
Vivientes en cada flor que me robo
A escondidas
Al filo de la medianoche
Cuando los vivos al borde del insomnio
Juegan a los dados
Y enhebran su amargura.
Los conmino a estar presentes
En cada pensamiento que desvelo
No quiero que los míos
Se me olviden bajo tierra
Los que allí los acostaron
No resolvieron la eternidad
No quiero
Que mis muertos me los hundan
Me los ignoren
Me los hagan olvidar
Aquí o allá
En cualquier hemisferio
Los obligo a mis muertos
En su día
Los descubro, los trasplanto
Los desnudo
Los llevo a la superficie
A flor de tierra
Donde está esperándolos
El nido de la acústica.

PROFECÍA

Las grandes ausencias amenazan
Cuando los sirlos
Esos bellos pájaros
Emigran
Y la lejanía hiere sus alas
El hombre no lo sabe
Porque duerme
Oculto por causa de la luz
Para no prever la muerte.
Entrega el dominio de sus sueños
Y emancipa el caos
Y pierde el poder
sobre su propio río
que lo recorre en longitud.
Los abismos se acercan
Y las múltiples aguas
Devienen creaturas de espanto.
Uncido al gran anillo
Olvidará su trayectoria astral
su fecundidad perecedera.
Ocurrió
Que cerró las pupilas ante la luz
Y no estuvo más allá
De las cosas presentes
Ni creó una analogía superior
a la distancia entre los astros
Ni escuchó el soberano mandamiento
De crear al hombre verdadero.
Olvidado en el tiempo
Aún persistirá en creer
que fue un símil de su conciencia.

TRASLUZ

Que se me permita mirar por la ventana
Sólo el espinazo de la muerte
A tranco largo
Mirando fijamente
A mis ojos deslucidos
Veo la ausencia
Doblando por la esquina
La miserable luz
De los días empañados.
Muy de tarde en tarde
Algún aprendiz de hombre
Vestido de domingo.
En estas agonías neblinosas
Estoy mirando desde una ventana ajena
Tras la luz de este rincón desconocido
Desde esta ventana hacia ningún paisaje
Hueco sin distancias
Seca pupila donde no resplandece
ni el más leve trino.

CUANDO LA RECIÉN DESPOSADA

Cuando la recién desposada
desprovista de sinsabor
es sometida a la sombra.
Sí. A su sombra...
Enciende la bujía y lee.
¡Ah! Entonces no es nada
la venida del apocalipsis,
los hijos anteriores enterrados
y un hilo de sangre desprendido del techo.
No es nada ya el océano y su barco
ni la muerte que intuye la libélula
ni la desesperanza del leproso.
Cuando la recién desposada:
Ya no estaré tan sola desde hoy día.
He abierto una ventana a la calle.
Miraré el cortejo de los vivos
asomados a la muerte desde su infancia.
Y escogeré el momento oportuno
para enterrarla.

BREVE HISTORIA DE MI VIDA

Comando soldados.
Y les he dicho acerca del peligro
de esconder las armas
bajo las ojeras.
Ellos no están de acuerdo.
Y como están todo el tiempo discutiendo
siempre traen perdida la batalla.
Uno ya no puede valerse de nadie.
Yo no puedo estar en todo;
para eso pago cada gota de sangre
que se derrama en el infierno.
En el invierno, debo dedicarme
a oxidar uno que otro sepulcro.
Y en primavera, construyo diques
destinados a los naufragios.
      Así es, en fin...
Las cuatro estaciones del año
no me contemplan, sino trabajando.
      Enhebro agujas
para que las viudas jóvenes
cierren los ojos de sus maridos,
y desperdicio minutos, atisbando
a la entrada de una flor de espliego
de una simple abeja,
para separarla en dos,
y verla desplazarse:
la cabeza hacia el sur
y el abdomen hacia la cordillera.
      Así es
como el día de Pascua de Resurrección
me encuentra fatigada,
y sin la sombra habitual
que nos hace tan humanos
al decir de la gente.

ALBEDRÍO

Yo soy la vigilia,
Ustedes
Son los hombres castigados,
Los labradores
De gestos oblicuos
Que al engendrar falsos surcos
La semilla huyó despavorida.
Ahora respóndanme
Con una mano enguantada
A flor de corazón.
Cuál es la fecha exacta
Entre Aldebarán y Andrómeda.
El día en que los cuervos
Cosechen lo suyo
Entre las más grandes estampidas
De todos los tiempos. Amén.


PROMESA

No te preocupes
Querido niño ávido
Tendrás tu perro azul
Te lo prometo
Siempre que lo fabriquen.
Además
Te prometo un puro tiempo
para lanzar anillos de por vida
En la cercana sombra de los parques.


viernes, 25 de febrero de 2011

POEMAS DE ROGER SANTIVÁÑEZ (PERÚ)





  
SEA ISLE

1

Manto verde o pardo iluminado pes
Puntean fugaces chicharras diamantes
Levísimas ondas mueren de brillor ol

Vidan su rizo platino desaparecido otra
Vez resaltan & se esconden piel fragante
Encima del díscolo e inmenso inestable

Dios helado cuyo son ritma sin cesar
Mancha inusitada pleno nerviosismo có
Mo se mueve tu perfecto balanceo no

Se inquieta nunca tu inquietud & sigue
La enorme cantidad en movimiento pla
Neando novísimas crestas que revientan

Sobre niñas doradas dulcemente sacu
Didas por tus blancos bucles stelares
Súbitamente solos en el écran de

Las nubes al fondo en fila donde el
Sol estila su divina materia dibujar
Ofrece una canción la brisa azul


2

Never la luz se puso al mediodía
Como hoy del mar sintió el clamor
De una belleza tan real impresa

En la resaca de un tumulto an
Cestral ingrávido prendido a las
Estrellas dormidas todavía si

Nuosas en su cielo ampayado de
Todos modos por las sabias orillas
Mojadas & desnudas tras el aire

Blandido suavemente revoltijo que
Se desata en mi corazón & lo hace llorar


3

Seda sonora silencio sólo sale
De ti en la oquedad de las olas
Una tras otra tersura tierna

Que en su fresco resonar admite
Voces apagadas un susurro del
Viento colmado de belleza femenina

Palabras inventadas por marea
Franca & la gaviota caminando
Solita en los concéntricos bordes

Se decide a volar & es hermosa
Sobre espumas serranas en su
Cumbre o en un velero que se va

Se va yendo se pierde en el
Cuadrado horizonte lo retumba
El fino atardecer lo va matando


4

Hi! Me dijo una sirena niña
Echada en su tabla roja deslizán
Dose sonriente on the silk-screen

O trastocada por el refrescante dulzor
Hasta la húmeda arena perfectamente
Impresa tu silueta forma de un racimo ciprés

Nadie como tú para ser dibujada en el poema
Bañada por la verde transparencia recuerdo de
Pamela dejándose la trusa metida en el misterio

Redondo como el mundo en que agonizo
Mirando el pulcro reflejo en tus hombros
Del sol que sin roche te acaricia

Inolvidable sinrazón marcando oleajes
De ternura desasida íntimo deseo
Perdido en la tristeza del ardiente mediodía


5

En la luz blanca del mareo final
La niña bate su cuerpo en el estruendo
Cimbrea el cielo bajo tiempo intocado

Gaviotas flotantes dormidas en tus hombros
Cristales fijados rielan la cadencia trobar-clus
De tus cejas delineadas en tu rostro de nube

Un bote solitario que se halla por la playa nos
Adentra en las líquidas fauces del mar sediento
Tendida en el petate de mi sola fantasía

Hay conchitas rotas a millares en la orilla
Igual que murmullos recortados por el viento
La flor desnuda abriga su vacío desolado

& de todos modos canta sombra sin sol
Que en el silencio un pálpito invisible
Hacia purísimos riesgos permanece



[Isla del Mar, New Jersey shore. Summer, 2010]




Estudio de Unos Labios


Gaviota horizontal a lo Man Ray
Tenían vida sola su propio
Sino eran de luz sobre la noche
De mesa agitan hoy mi poesía
Caramel creando un divino ritmo
Temprana avemaría revolotea
En su forma recordada & es
Máquina blanda de tus frases
Humorosas cual estreno en
Pincelada frágil fragante frati
Cida no nostalgia que palpita
Y  pita cerrada hasta los
Aros aromados o es el carmesí
Que no me alcanzará y eso
Me entristece centro de tu rostro
Enmielada tentación o tersura
Que no toco pero puedo estar
Preso original virgen virginal
Una especie de saludo oprime
El pecho solitario humedecido
En esa fresa medida del poema
Medita suspiro estación des
Hecha hay algo bello & desolado
En cantar la visión de dos horas
     Para siempre grabadas





Grifalta


Ansiosa periquilla niña sutil
Emboscada vez que extrañas
Marimba en tus contornos
Ritornello fugaz azás oculta
Bajo orégano su yerba mentida
Asalta corazones burlados sin
Piedad sin asco vocifera matinal
Alada al lado del quemado edredón
Querubín indígena victorioso te
Salva atento amoroso americano
Mas tú siempre vuelves al desgaste
& otra vuelta nada en la cajita
                     De lata


Tamales Calientes


Una amada lejana aproximándose
Abraza antiguas imágenes perdidas
Queridas amantes anacrónicas
Alegrarían a las muertas visiones
Canciones escuchadas al volver
La vista atrás trazando vértigos
Vírgenes genéticamente puras pitas
Pallas donde vayas hay agallas
Galladas diluidas irrecuperables
Allá por las rimeñas riñas de
Faites flacuchentos frecuentes al
Frescor de la noche malsana
Catana que un raya te dio
Inolvidable encanto del amanecer
Celaje del patrullero celador
O el grito de un pregón moreno
Voluptuosa curva bajo la bóveda
Líquida luz de tu lucero súbitamente
                   Aparecido


Centro de Lima


Anticuchera abofetea mis labios proferidos
Mientras suben las nubes exquisitas tras
Bambalinas lindas de anilina en el Paseo
La pileta con sus ninos calatos todaviíza
El verano oquendiano & la calor de nina
Del  Villa María me sorprende esperándome
Preciosa huída de las gordas columnas
De la Justicia almirabada bajo máscaras
Andinas donde nadie recuerda su pasado
Ver si  los corderos fueron ya sacrificados
Nocturna umbría selva del pastel azafranado
Pelo rubio que caía sobre pubis machigüenga


[Café Zorba, the Greek . Princeton, New Jersey . Fall 2008.]


Astrea en Lima*

1

La muchacha viste blue-jean y casaca de cuero negra. Es delgada como brizna de hierba. De pie ante mi soledad, sonríe. Sus lentes plateados son azules. Deambula en el paradero. No tiene destino fijo. Tampoco un nombre. El viento del atardecer golpea levemente su rostro. Revolotean sus inquietos cabellos rebeldes. Prosigo tomando mi cerveza. Es posible que se acerque. De pronto camina directamente hasta la primera mesa del bar. Se inclina y sin decir palabra me estampa un beso suavísimo en la frente. ¿Quién será? me pregunto ensimismado. La he visto durante una hora esperar lo inesperado. Ningún microbús o combi son abordados por ella. Quizá se ha intrigado por mi insistente contemplación solitaria. Ahora está sentada a mi costado. No la conozco, ni quiero conocerla. Sólo deseaba mirarla. El hechizo de su enigmática presencia está por romperse. Pero yo lo impido. Le he puesto la mano derecha en los labios en el instante en que intentó hablarme. Es tan bella que su silencio me permite la dicha. Alisa su pelo largo y sonríe. Coge mi vaso de cerveza y bebe un sorbo. De pronto y sin que nadie se percate, abre los botones azules de su blusa. Puedo ver entonces la zona interior de su pecho terso. Un ramalazo de sensualidad me recorre la espina dorsal. Observo la paz del bar mientras empiezan a encenderse las primeras luces del crepúsculo. Debo bautizarla, ponerle un nombre para seguir esta historia. Le propongo Astrea y ella hace un gesto de divina indiferencia. Le digo que el tiempo es lo mejor que nos puede suceder. Por toda respuesta obtengo una difícil luminosidad en sus ojos. Trato de captar el brillo de sus pupilas en mi trazo. Súbitamente niega su existencia. Afirma ser virtual, una idea creada por la literatura. Alguien inaprensible para mis manos transparentes. Recuerda su primera comunión y saca una hostia de su copón sagrado. Es increíble su aparición sacrílega. Comulgo con ella. Me invita a orar, pero yo soy ateo. Entonces saca de su bolso un perfume de almizcle. Me insta a tocarle un pezón. Lo hago sólo con el pulgar y el índice. Cierra los ojos. Vuela por ignotos paralelos. Regresa. Agradezco su alegría pacífica como el remanso de un río o la desesperación es una playa. Admito mi ignorancia con respecto a sus caderas. Me plantea el baño. Acepto jubiloso. Dejamos la mesa y avanzo callado tras ella.
El recinto es estrecho pero suficiente. Baja sinuosamente su blue-jean. Siento una energía inteligente. Miro la forma perfecta de sus líneas. No tengo otra alternativa y entro en ella como una exhalación. Experimento una húmeda intimidad virginal. El mundo se mueve como el mar. Ondulan las olas de la realidad y la brisa de su alma plasma esta canción. Su música está saciada. Sabemos que Dios se ha impuesto entre nosotros, al menos eso es lo que ella me asegura. Yo le prometo que sí. Nadie ha interferido el acto de amor. Salimos. El bar está tranquilo. Un ambiente fanal decora el cielo raso. Ningún conocido. La miseria empieza más allá de las ventanas. Las bocinas. El odio. Admiro su trote al desplazarse entre las mesas vacías y el mostrador. Alberga infinita ilusión. Acerca su silla a la mía. Otra vez estamos en la mesa inicial. La botella de cerveza esta casi vacía. Decido pedir otra y ella asiente con la cabeza. Su cabellera ha cobrado vivísima intensidad. Por fin me atrevo a acariciar su barbilla. Ya es de noche y en el bar resuena una antigua melodía. Ella reconoce el tema y me habla de sus amores adolescentes. No es necesario. Con un mohín de su dulzura arregla el impasse. Celebramos el encuentro y juramos que éste será nuestro bar. Suavemente junta su boca a la mía y deposita su corazón en mi antebrazo. Ha llegado la segunda cerveza. Aplicamos. La frescura de la noche nos circunda con sus estrellas impalpables, mas estar con ella semeja condición celeste. El ritmo de sus sonrisas adquiere cierto frenesí al proponerle irnos al Averno. Sólo lo conoce por referencias. Pero todavía hay que esperar. Las puertas del lugar se abren más tarde. La ciudad se presenta oscuramente iluminada por el resplandor del mercurio y los parpadeos del neón. Los transeúntes apuran su paso por orinadas calles y semáforos deteriorados. De todos modos es hermosa Lima con su negrura y fealdad. Por algo Moro la llamó horrible —con ternura—. Los primeros parroquianos penetran el bar y su intonsa bulla nos agrede. Ya no queremos estar allí. Fue el sitio ideal hasta que fue solamente nuestro. Vagaremos por el centro hasta que abra el Averno.


2


La muchacha camina con un ritmo extraordinario. Sus zuecos relievan la coquetería de cada paso. Es como si estuviera en el aire, una ondulación célica. Voy detrás de ella sólo para verla de espaldas retumbando La Colmena. Astrea —así quedó bautizada— nunca ha caminado entre el maremágnum de ambulantes y la india muchedumbre. Es la primera vez que visita el Cercado. Mejor es no saber de qué distrito viene, ni conocer las pequeñas historias de su barrio. Prefiero verla como a una recién nacida. De pronto no sé cómo ha hecho pero ya está dándole la comunión a unos pirañitas que se han levantado de su sueño al descubrirla —como una Madona— en medio del tráfago callejero. Recordé su copón. ¿De dónde lo habría sacado? ¿De qué iglesia? ¿Sería amiga o pariente de algún sacerdote o sacristán? Todo esto ocupaba mi mente cuando debo intervenir: los pirañitas abusando de su confianza la han tumbado sobre las losetas y pretenden quitarle la blusa. No sé cómo he logrado espantarlos. Astrea está feliz, recogiendo las formas del sardinel para guardarlas cuidadosamente en el copón.
Seguimos deambulando hasta el puente Santa Rosa donde la muchacha en un arranque lanza el copón a las rápidas torrentadas del río. No la entiendo, pero su expresión de felicidad es contagiante. Una ráfaga de liberación campea entre los baldíos de la noche. Decido llevarla a mi antiguo barrio. Malambo se abre para nosotros como una jaula con las fieras más tiernas mostrándonos sus cuchillos de acero. Toda especie de lumpen intenta conminarnos, pero yo conozco estas calles y conduzco a la bella esquivando los problemas, ganándole la moral a los faites. Van siendo superados y se quedan en la puerta de sus llonjas —en collera— comentando mi osadía y la impecable silueta de Astrea.


* * *


* Avance de Los anteojos ahumadosnouvelle en preparación.



SEIS

CAPRICHO RIMADO

La tarde azul de mi extraño corazón
No sobrevivirá la pústula sí
Y en que vano sol tu fresco berbiquí
Se abre como flor bellísima pon

La rareza en el poema dudo
Que nos consuele la memoria triste
De cualquier forma tú estás desnudo
Por si acaso con la lluvia insiste

Debes avanzar en la cerretera
No morir de pena sino de kung fú
Ya sabes la línea es clara y tú
Corres sin descanso por la frontera

Santa Isabel, Piura, Año Domini 1999.



LAS PERSIANAS

Nuestros padres vinieron desde lejos
atravesaron valles, arenales, sembríos rezumando a caña
limpias praderas de arroz, puentes metálicos
y por fin se establecieron en el desierto más vasto que encontraron
Habían abandonado la metrópoli, el silencio de los dioses
marcharon sobrios y fecundos a la busca de un país,
un lado de la tierra en que las lluvias fueran buenas
Así conocieron la canícula y el polvo de una década
sus noches fueron la brillantez del sueño más hermoso
sobre los débiles focos de una ciudad incipiente

Mis hermanos no eran aún adolescentes
y el lugar duraba lo que una vuelta en bicicleta
sus plazuelas solitarias deshojando tamarindos
viejos algarrobos que sólo conocían las iguanas
barrios impecables y pequeños, familias enteras
tomando el fresco a la puerta de la calle
Oh noches del verano como muchachas de éter
tiempo de lluvias salvajes, oh mi aldea
y recuerdo a la gente apostada sobre el Puente Nuevo
midiendo el terror de una posible inundación
el caudal abrumador del río que enfurecía cada siete años
y los primeros avisos luminosos reflejaban
su eléctrico esplendor sobre las aguas
Pueblo mío, infancia, estadio irresponsable
la belleza de los padres como un dulce manto
esa soledad al terminar la vermouth
o al quedarme solo en las aglomeraciones
Oh locura de correr por mis calles, mi adorable geometría
Que creí, adónde ir a buscar un calmante para mi muerte
Adónde ir, papá, mamá hermanos, dónde.

SOLEDADES

PIURA II

Apareció bajo el umbral de mi puerta
¿Te esperé meses, años, libros, conversaciones?
Un encuentro en la perra ciudad
era un buen pretexto par tornar una cerveza
Y me contó de una triste hembrita de cabellos oscuros
era como la novela que estaba escribiendo
era como el silencio cerrado
No he hablado con nadie en meses – me dijo
Aquí no hay nada –
y tomamos cerveza sin cesar
Y es terrible se piensa mucho en la muerte,
Fui maestro en un pueblito del desierto-
Ahora terminad la licencia
encuentro sabiduría en sus movimientos
y en nuestras vidas adónde irán parar
Odio minuciosamente las calles de esta ciudad - me dice
y entonces nos levantamos. En el bar, amanece


EN EL TIEMPO
                                                                           in memoriam Luis Hernández


No lo conocí.
Se que destruyó sus músculos
sus jardines.
Tuvo la soledad de un ciclista.
La risa como un manantial.

Tal vez su único odio
Fuera su bondad. No lo sabemos.
(Ellos dijeron que estaba enfermo)
Durmió solo en su hotel.

En su paz partió de una esquina
al encuentro de un disfraz
para ser acaso el mar suave, el gentío
o el finísimo desierto.




CONVERSACIÓN CON MI PADRE EN SU LECHO DE ENFERMO

Ahora tal vez la muerte no sea una bella palabra.
Tus ojos negros me miran, se aferran suavemente
a un hilo de vida, al silencio de tus labios
en el que leo mi nombre pronunciado con amor y
una flecha de soledad disparada al mundo,
a esta hora de la tarde en que me encuentro
solo contigo y comprendo que el oxígeno,
el suero, las agujas rompiendo tus dulces venas
son también los días reunidos
en que paseábamos bajo los algarrobos frente
al Mercado Viejo, una manzana de sol dorando
la belleza de tus gentes/ Piura
Viento de la seis besa el corazón de Aníbal
como el besó la tierra caliente, llámalo
hacia la vida, recuérdale a las muchachas
cuerpo – cántaro de agua fresca, dile que tú
has superado todos los controles del hospital
haciendo el amor a enfermeras irascibles
y que ahora estás acariciando su cabello lacio
aunque él no pueda darse cuenta y duerma dominado
por l fiebre y la diabetes / ¿Cómo habrá pasado
la noche? En este último verso del poema
sé que parto al hospital y voy a reemplazar al viento.


ESCRITO EN LA OFICINA

Para escribir un poema
sentado en la oficina
Qué hacer
revisando archivos, fichas, soledades
de papel membretado y pelikanol

“Sí, Buenos Días”
“De parte de quién?”
Canción que fue a perderse
por los hilos telefónicos, aullido de perro
en la vecindad

Esto es para llorrar
y no hay ningún consuelo
entre papeles quemados en mi memoria
y tableteo de metralletas en las zonas liberadas

La canción queda varada por las innombradas
calles, por las innombradas y silenciosas avenidas
iluminadas amplias autopistas en la noche neón
y mercurio sombras de neblina rocío de los
cuerpos en el frío y la aproximación de la
madrugada
Oh qué hacer
Los buses cansados se pierden en la distancia
y no hay nada que se parezca a la vida ni
a la muerte nada que merezca ser
recordado ni escrito ni cantado
entonces qué canto aquí en mi canto
sino el vacío de las paginas en blanco
los próximos poemas un juego inútil sensitivo
para tocar como el viento urbano
la falda de las muchachas
y ya no habrá manera de recordar un amor
de estampar el silencio en la mañana de Junio
diosa de la belleza
de los deseos y las apariencias inesperadas

el tableteo de las máquinas calculadoras
obsede mi suave esparcimiento solitario
el olor a tinta fresca en la pituitria
me recuerda mi nombre mi oficio
mi silencio de fiera repentina
pero
quién será qué será
en estos días cuello de botella

la ciudad es una concha gigantesca la bahía
un mar que la golpea sin misericordia ni
crueldad
y yo la veo caminar bajo los arboles
hacia la cita con su amante
compacto el frío en las casacas ajustadas
pero qué sola se ve una flor
en su maceta
entre 2 muros y el parquet
)de nada para nadie en el hueco del amor(
la flor se tiende sobre mí
y acaricia la sombra de luz
en las baldosas y se deja remecer
por el aire tibio que acaso llega
desde dónde no sé
sino que al salir me esperan
las amplias avenidas silenciosas con semáforos
y soledades de asiento roto en microbuses
al trote de un caballo

la ciudad se extiende como una peste
o un maldición
y los relojes se acercan a las 12 m
al viento muerto que respiro
como cáncer de monóxido



domingo, 30 de enero de 2011

POEMAS DE JOSÉ MARÍA MEMET (CHILE)






HIMNOS


Esta tarde de diciembre
la he pasado escuchando himnos de países.
Trabajo en el crematorio del Cementerio General
de Santiago de Chile
y quemo cuerpos ya muertos.

Al escuchar el himno de Alemania por ejemplo
me siento muy alegre. Ese sí era un trabajo.
En los campos de concentración de Dachau
o de Auschwitz-Birkenau
mi padre quemaba cuerpos vivos.

Por eso escucho himnos de naciones
y recuerdo las hazañas de mi padre.
A mí me quedó esta realidad de país pobre,
apenas un 11 de septiembre
con unos centenares de cadáveres.

Una vez mi hijo menor me pidió
mirar como arde un cuerpo a 800 grados
y le abrí la mirilla. Maravillado exclamó:
es como el infierno. Sí hijo, respondí,
nuestro oficio por generaciones son las llamas.

Sólo las naciones tienen la grandeza
y por eso son perennes.
Porque da igual que uno sea bueno o malo,
vil o delator. Sólo el poder de una nación
es ecuménico y sagrado.

Por eso escucho himnos de naciones,
para reconfortar el espíritu
y sentir la gloria.



LA GRAN MARCHA


Anoche tuve un sueño, un gran sueño
Las putas de Santiago y de provincias
en una gran marcha
avanzaban por Vitacura
en dirección a La Moneda

Tacones, medias caladas, diminutos vestidos,
culos al aire, tetas enhiestas y caídas,
todas con rumbo hacia el palacio

Decenas y centenas y miles
salían de locales nocturnos, diurnos,
de cafés con piernas, prostíbulos,
night club’s, tiraderos, oficinas,
casas y mansiones

Otras columnas convergían a Mapocho
viniendo por San Pablo, avanzando en Recoleta
Por Vicuña o Gran avenida o Puente Alto
la consigna era la misma

Se iba vaciando el Minotauro, el Rugantino,
el Maeva’s, el Lucas Bar, el Passapoga, los saunas
ante esta ola incontenible

si todas somos putas y nos tratan como putas
entonces somos mayoría
gritaban por las calles

y ya frente al palacio
millones de chilenas coreaban
queremos ser gobierno, queremos el poder

y desperté sudando
-junto a mí dormía otra:
plácida, bella, eterna y joven-
pero era otro sueño, eran capas de sueños
que como olas llenaban mi cerebro 

y allí en la plaza
frente al palacio donde cayó Allende
se abrazaron todas
lloraban, reían, corrían como locas,
se desnudaban por millones,
se arrojaban sobre el pasto y miraban las estrellas

Nunca se es más libre que en un sueño
Los sueños no tienen moral ni ética, son sueños,
y las estrellas son hermosas.



PREGUNTAS


¿La trompeta de dónde salió,
el contrabajo, la guitarra, el trompe, el xilofón,
el saxo y sus variaciones de donde salieron.
El kultrún, las maracas, el cuatro, la balalaika,
el pandero, la gaita, el citar y la vihuela.
Cuántos instrumentos musicales hay en el mundo,
Te has puesto a pensarlo. Para qué existen tantos, cuántos son.
Es que necesitamos de la fiesta para vivir?

Pero seamos justos. ¿Cuántas lenguas y dialectos
existen en el mundo. Cuántos dioses e inmortales
intentan redimirnos. El afán de construir quimera, sueños,
nos acerca a la realidad. O es simplemente
que estamos claros que nada es claro
y que en la oscuridad lo más brillante de nuestros pensamientos
e ideas, no resplandecen. Es este el soplo de la vida
del cual hablan los libros sagrados en la tierra?

Ustedes creen que es casualidad que hayan millones
de especies de insectos. Que haya razas entre los hombres,
que hayan monos, tucanes, colibríes. Que haya insectos
que viven sólo horas y otros, años; que otros duerman años
y sólo vivan horas. No les parece extraño un mar lleno de peces,
de centollas, antrópodos, crustáceos. O sea, la vida vuela,
se arrastra, flota, nada, desciende, sube, deja de respirar,
se metamorfosea, huye, se disfraza, para no ser destruida.

La vida es poderosa, pese al ser humano.



LA RELOJERÍA

                                                                                 A Andrés Morales

Siempre tuve la impresión que un relojero
no puede dormir, que el tic tac
de las máquinas es una prisión,
que el desplazamiento de las manecillas
es algo verdaderamente sin control.

Tener conciencia que un cucú
-saliendo y entrando-
es una perfecta pesadilla,
se hace imprescindible.

Saber que el repique, el martillo, las campanas,
obligan a despertarse, obligan a levantarse,
es conocer la prisión.

He soñado con un mundo de despertadores
y en ese mundo yo era relojero.
Medir el tiempo de la vida y de la muerte,
era mi oficio.

Los relojes se detienen de a uno.
Todo cementerio es una gran relojería,
allí el tiempo no pasa.

Nosotros visitamos a los muertos
para entender
por qué el tiempo se detiene.



LA MEMORIA, ES REDONDA


A los 9 años
compré mi primera pelota de fútbol
y única, por cierto.
La que siempre había soñado
y que mis padres
no podían obsequiarme.

Era redonda,
con 32 cascos hexagonales y pentagonales.
Ahorré durante semanas el dinero que gané
trabajando en un mercado:
subiendo y bajando sandías
de camiones.

En esa época no tenía idea –y tampoco Colón
que descubrió en su segundo viaje a América
que los indígenas jugaban el Tlachtli:
el fútbol de hace 1500 años atrás-
el por qué la pelota era redonda, el por qué era de caucho,
el por qué daba bote y no pinchaba.

Digo esto,
porque aunque hable de fútbol o de mi primera pelota,
no hay que olvidar el compromiso con la historia,
el significado de las palabras en el tiempo:
la importancia de nuestro pasado.

Salí de casa y comencé a llamar a mis amigos.
En la pobreza una pelota de fútbol
es como un planeta o más bien como el sol.
Se abrían las puertas de las casas,
de toda la cuadra salían mis amigos dispuestos a darle a la de cuero.
Pero hubo mala suerte en ese encuentro.

Así como consigna la historia que Moctezuma perdió
2 a 3 contra Texcoco, con ayuda del árbitro;
así también en nuestra historia
se debe consignar que ese balón nos fue robado
como nos fue robada la tierra.
  
Después de un tiro libre y después de romper un vidrio
de la casa de un terrateniente. El balón no fue devuelto.
Años después le expropiamos sus fundos, sus haciendas.
Eran años donde el futuro ya era nuestro
y Allende estaba vivo.

El pueblo gritaba venceremos
y Colo Colo jugaría a tres partidos
la final de la Libertadores.
Todavía el Estadio Nacional era un campo de fútbol,
no era un campo de concentración.

Nosotros perdimos el partido
y nuestros jugadores están muertos.
Pero los vivos seguimos concentrados
para el encuentro de revancha.

Viva Chile, mierda.



EL EDÉN ES LA TIERRA


Esto implica reconocer
las flores y su belleza.
A veces tanto dolor
nubla nuestra mirada
y vemos cosas y acciones
tan diferentes a la realidad
que la ficción no existe.

El jardín está rodeado por el verde
pero otros colores se creen
con la fuerza de agregar
profundas realidades interiores.

En la parte interior del jardín
están nuestros temores más profundos.
En la parte metafórica vuelan abejas,
picaflores, mariposas, incluso moscas
y reparten la vida necesaria.

Nuestras vidas están en el jardín.
La tierra es el jardín,
nosotros los gusanos.




ASESINATO EN BARAO DE LIMEIRA

                        A Rodrigo Petronio


La casa, casi invisible por la neblina y la lluvia.
El viento atravesando la imaginación.
Un frío erizante te recorrió la espalda y la nuca
cuando la electricidad se cortó.
Era como si el viento dejara de empujar
aldabas y árboles, y todo quedara en tu mente,
detenido.

Se escuchó tu grito, pero sólo un breve instante.
La tormenta sobre San Pablo y el trueno potente
lograron silenciar los latidos de tu corazón.
Sacaste los fósforos de tu bolsillo
-era la vez primera que ser fumadora te ayudaba-
y a tientas en la alacena rescataste esa vela,
rígida en su palmatoria.

Tenías solo un fósforo y tu temblor y el miedo,
quebró el cerillo. Otro rayo iluminó en el dintel
al asesino. El color negro no se ve en la noche.

  
EL HOGAR IMPERFECTO


(Variaciones sobre Brecht y mi vida con aportes del poeta colombiano  Jaime Jaramillo Escobar – X 504)



Balzac fue asesinado en la escuela,
donde todos los poetas son asesinados.
Henry Miller

  
La violencia es matemática y es instinto de especies.
La felicidad no es efímera porque no depende
de circunstancias contingentes.
Exiliado de la infancia, de la escuela, de la aldea:
la casa desaparece. El hogar es invisible en la mente,
aunque en el patio puedas ver a las hormigas
rápidas en tranco hacia su propio holocausto.
La familia desaparece, es el hogar imperfecto.

La manipulación de una lupa por un trío de niños,
tú en el triunvirato,
los fotones atravesando el cristal y potenciándose.
Las hormigas retorciéndose, tratando de escapar.
El olor a cadáver, los hornos.

A mí que soy poeta – a manera de crítica- suelen decirme
que vivo en la Luna. ¿Les he dicho yo – a manera de crítica-
que viven en la tierra? ¿He asesinado a alguien en la luna?
Soy poeta, no asesino.

Para que los hombres no se destruyan, en la aldea o en el mundo,
se deben a un respeto mítico. Sin ese respeto
nada es trascendente. Cuando se es un hijo de nadie,
la casa desaparece. Fue por el respeto mítico y la solidaridad
que sobreviví las dictaduras. 

Cuando una casa desaparece, no hay destino.
El destino es el lugar donde estás, no construir ahí
es botar el sueño a la basura.
Soñar es construir una melodía, la que quieres escuchar.
Abre los ojos, no tengas miedo, es tu cantar.
Escucha como construyes tu casa, la música que levantas.
Qué maravilla el optimismo, que desgracia la voluntad.
La voluntad inventa crímenes y los valora como esfuerzo.

Entiendan:
los motivos políticos, económicos o religiosos
de las guerras, son nada más que un pretexto.
Los verdaderos motivos son las ganas de matar gente
y prenderle fuego al mundo.
La casa está ahí. Nuestra felicidad no debiera ser efímera.
Felicidad que no dura una eternidad no es felicidad.

Ya morí cien veces,
cuando morir unas mil veces no era moda.
Sólo me queda mirar el crepúsculo frente al mar.
La casa no existe pero es perfecta.
Los peces saltan en el mar, toda especie nos conoce desde antes.
Las mujeres quieren llegar a esta casa, no porque estén enamoradas,
si no por que están solas y aman el poder.
La poesía quema a las polillas,
pero también quema los sueños.

El mundo es lo que te queda, es tu casa.
El lenguaje es lo que te determina.
El exilio es el cáncer de la libertad.
La libertad es más sagrada porque sólo necesitas respirar.
Incluso si no piensas, eres parte de ella.
Pero aún así, la casa desaparece.

La familia, los hijos, el perro y el gato, desaparecen.
Los asesinados no tienen paz si no existe búsqueda.
Enterrar el tiempo requiere cuerpos amados.
Si tú fueras víctima, ¿no excavarías la tierra? 

En América del Sur tenemos pájaros que mueren
si los privan de su libertad.
Por qué los seres humanos tendríamos
que ser menos que un pájaro.

La tierra es una casa en el espacio, el hogar imperfecto.
Pero en el hogar imperfecto crecen rebeldes.
Sin rebeldes los sueños son falacias y el exilio permanente.

El hogar de la mentira es el poder y no tiene ideología,
sólo lucra y acumula. Los diarios, la tv, cada satélite,
te dicen que comprender el pasado pertenece a la imaginación,
sin embargo nosotros sabemos que comprender el futuro
es hacer el bien a los hombres;
pero de lejos, como la luna a la tierra,
por algo salimos del mar, ayudados por mareas.

Esto en caso que sepas que es el mal
o recorras la tierra en busca de un padre.

En estos tiempos hay tantos hombres decididos
a dejarse atrapar, que a veces
cuando despierto a medianoche, me da miedo.
Pero me calmo, porque sé que cada noche
tiene su mañana.


  
EPÍLOGO

“Si el poeta no es un fugitivo de algo,
¿cómo podría ser poeta?
Si un fugitivo no se refugia en la poesía,
tarde o temprano le darán alcance.”